14 de febrero de 2015

¿Qué es el Benchmarking?

El Benchmarking  es un proceso continuo, sistemático y estructurado de medir y comparar nuestra manera de actuar con las prácticas de las mejores empresas de nuestro sector y/o de otros sectores para aprender mejores formas de operar, identificar iniciativas válidas para nuestra empresa, fijar metas y objetivos más eficaces, mejorar nuestras estrategias, etc.






Sus principales características son:

1. La utilización continua y sistemática del benchmarking hará posible que nuestros procesos sean los mejores. El benchmarking nos permitirá saber quiénes somos, cómo deberíamos ser y cómo lograr llegar a serlo, conocer el potencial de desarrollo que puede alcanzar los procesos de negocio de la organización, utilizando como base de conocimiento las experiencias de otras organizaciones.

2.    Es uno de los instrumentos más valiosos de que dispone una organización a la hora de contar con información de valor sobre cómo mejorar la ecuación del beneficio empresarial, mejorando los ingresos y disminuyendo los costes.

3.    No es un libro de cocina que aplicándolo sin más garantice el éxito. No es una técnica orientada a la consecución de mejoras inmediatas y fáciles. No consiste en hacer espionaje y copiar ideas o productos a la competencia. No se centra únicamente en la medición y comparación de datos financieros de las empresas.

4.    No tendrá éxito si no existe una transferencia de conocimiento sobre la forma en que la      empresa “modelo” desarrolla sus procesos de negocio.

5.  Su enfoque correcto debe ser el de un proceso continuo de identificar, comparar y aprender los fundamentos de la “ventaja competitiva” de otras empresas, competidores o no, por medio de la desagregación ordenada del conjunto de factores que sustentan y definen dicha ventaja. Es el proceso mediante el cual las organizaciones aprenden.



Mediante este método, se obtiene información necesaria para saber si nuestras estrategias, sistemas, prácticas o procesos son defectuosos, susceptibles de mejorar o eliminar, de acuerdo a las mejores prácticas que existan en el mundo. De esta forma la empresa estará siempre en permanente alerta y a tiempo de introducir en las áreas más sensibles los cambios pertinentes que le permitan colocarse y permanecer en cabeza de la carrera.

6.    Es un enfoque sistemático para conducir el cambio dentro de una organización, teniendo como referencias las prácticas de las empresas de mayor éxito. La finalidad del proceso de evaluación comparativa es averiguar cuál es la posición competitiva: ¿En qué soy mejor y peor que mis competidores?, y sobre todo, responder a ¿cómo podemos mejorar?, de manera que podamos crear y mantener una ventaja competitiva diferencial frente a los más duros competidores para sobrevivir y tener mucho éxito; de esta forma la “Gestión del Cambio” se resume en su máxima expresión de eficacia y eficiencia que es la “Gestión de la Posición Competitiva”.

  1. El enfoque de las mejores prácticas proporcionará a la organización una metodología estructurada y organizada, que será clave para impulsar el ímpetu necesario para el cambio, ayudará a identificar qué se debe cambiar y aportará una visión del estado futuro después del cambio.

8.    Al utilizar benchmarking, estamos empleando la herramienta matriz que localiza y ayuda a gestionar directamente el cambio, simplemente usándola, integrándola en el sistema habitual de trabajo.

9.    Las personas y los equipos que utilizan el benchmarking se ven impulsados a superar el “gap” que les separa de las empresas excelentes, por tanto entran en una dinámica de competir en los mercados, por medio de la mejora continua, calidad total, reingeniería de los procesos, innovación y diferenciación, aprendizaje y además, a incrementar la competitividad global de la empresa.

10.Un proceso de benchmarking bien realizado producirá los siguientes resultados:                                                                                
  • Proporcionará información útil del entorno competitivo global.
  • Descubrirá los factores clave de éxito de los competidores y no competidores, para aprender y reajustar las estrategias y objetivos.
  •  Revisa el conjunto de actividades de la Cadena de Valor, para descubrir los “cuellos de botella” y pérdidas de valor, destacando los procesos, sistemas, actividades y prácticas, que son susceptibles de mejorar, cambiar o suprimirse.
  • Apoya el proceso de gestión del cambio en su totalidad, al integrar y revitalizar el núcleo de ventaja, reorientar y desarrollar las competencias y reformular y contrastar la estrategia competitiva sostenible.

          

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